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martes, 8 de noviembre de 2016

La paz es el camino

La Conferencia de Religiosos de Colombia realizará una Vigilia Nacional por la Paz



Tendrá lugar el próximo 9 de noviembre con la consigna “La paz es el camino” 

A través de un comunicado, la Conferencia de Religiosos de Colombia (CRC) ha convocado a una Vigilia Nacional por la Paz, prevista para el próximo miércoles 9 de noviembre, entre las 5 y las 8 p.m., en la cual resonará la voz de los religiosos y las religiosas del país a favor de las víctimas y del más auténtico deseo del pueblo colombiano: la paz. 

Según la Hna. Gloria Liliana Franco Echeverri, ODN, provincial de la Compañía de María y presidenta de la CRC, “la iniciativa de la vigilia, surgió de una reflexión al interior de la Junta Directiva, y del deseo de tener gestos concretos que evidenciaran el compromiso de la Vida Consagrada con la paz”. En este sentido, “a lo largo de este mes habíamos elaborado dos comunicados y participado en distintas movilizaciones en favor de la paz, pero deseábamos tener un gesto explícito, plural, inclusivo, evangélico, que diera cuenta de que la Vida Consagrada colombiana cree en la paz y se empeña en ella”, explicó la presidenta de la CRC.

Por su parte, el padre Orlando Escobar, CM, provincial de la Congregación de la Misión y primer vicepresidente de la CRC, manifestó que “muchas personas, grupos e instituciones después del plebiscito del 2 de octubre se han movilizado por la paz, y también nosotros podemos hacerlo, haciendo lo que mejor corresponde a nuestra identidad, como es orar por las víctimas, la paz, el perdón y la reconciliación. Ello pertenece al núcleo del Evangelio de Jesús. Por eso, en el caso de Bogotá, queremos hacer una pequeña marcha desde la sede de la CRC en Teusaquillo hasta la popular Iglesia de La Soledad, de los misioneros redentoristas, el miércoles 9 de noviembre, desde la cinco de la tarde”.

Refiriéndose al lema de la Vigilia, “La paz es el camino”, el religioso vicentino aseveró que “como consagrados y consagradas sentimos que no podemos estar al margen del momento histórico que está viviendo el país”. Por el contrario, si se reconoce que “la paz es un bien superior”, puesto que, “en cierta manera, el todo es la paz y también hay que darlo todo por ella”, con este gesto la CRC reafirmará que “la paz es un derecho y un deber de todos, es un bien supremamente importante y requiere del apoyo de todos, incluido el de nosotros. Igualmente creemos que hay que trabajarla y construirla ‘con pasión, paciencia, experiencia y tesón’, como dice la oración por la paz de la Conferencia Episcopal”.

Claramente, la búsqueda de la paz es un asunto que atraviesa la misión profética de la CRC, como afirma su Presidenta, toda vez que “la Vida Consagrada colombiana debe ser en esencia mística, profética y misionera, y estos rasgos de identidad nos sitúan del lado de la paz, cerca de las víctimas y de quienes en Colombia deseamos un acuerdo ya, que nos permita reconciliarnos y reconstruir el tejido social”.

La respuesta positiva por parte de las seccionales y de las comisiones de la CRC no se ha hecho esperar. “La comisión de Justicia Paz e Integridad de la Creación (JPIC), por ejemplo, ya elaboró y envió, a través de sus redes, una invitación que recoge la propuesta. De igual forma, se ha previsto la participación activa de los jóvenes que hacen parte del Centro de Estudios Religiosos de la CRC, por medio de cantos y pancartas, mientras que se adelanta la preparación de un guion para la celebración de la vigilia y un folleto con la biografía de algunas víctimas”, precisó la Hna. Marta Escobar Mejía, CM, secretaria general de la CRC.

Durante la vigilia será evocada la memoria de las víctimas del conflicto, entre ellos monseñor Isaías Duarte, arzobispo de Cali, y monseñor Jesús Emilio Jaramillo, obispo de Arauca. “Queremos recordarlos en esta Vigilia, junto a tantos otros que con su sangre han sido semilla de paz”, apuntó el padre Orlando, agregando que, “sin embargo, creemos que no es necesaria más sangre para lograr la paz. ¡Ya es suficiente! ‘La Paz es el camino’. Si no es ahora, ¿cuándo será?”.

@OscarElizaldeP



sábado, 17 de septiembre de 2016

A propósito de la serie "La Niña"

Sí hay vida después de la guerra

Acaba de concluir la serie La Niña. La última frase del capítulo final fue contundentemente esperanzadora: "Sí hay vida después de la guerra". Las narrativas, la realización, la dirección y las interpretaciones -excelentes todas- interpelan a un país que se debate entre el "Sí" y el "No" ante los acuerdos de paz entre la guerrilla de las FARC y el gobierno colombiano. Comparto la reseña que fue publicada en su momento en Vida Nueva (edición No. 147, p. 45), cuando la serie apenas iniciaba.



En sus reportajes sobre Las mujeres en la guerra (Planeta, 2000), Patricia Lara constató que arrebatar la infancia es uno de los peores daños que ha producido el conflicto armado colombiano. “Al observar a estas mujeres, las veo armadas pero con una mirada de niñas”, señaló la periodista. Entonces, aún no se vislumbraba cuál podría ser el camino hacia una paz duradera.

Quince años después, mientras se desarrollan los diálogos de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC, la infancia que la guerra ha robado vilmente a los niños y a las niñas de este país sigue siendo un asunto prioritario y constituye también el telón de fondo de La niña, la serie que Caracol Televisión lanzó a finales de abril de 2016, protagonizada por Ana María Estupiñán, con un elenco de amplia trayectoria, que incluye a Sebastián Eslava, Cony Camelo, Marcela Benjumea, Diego Vásquez, Adriana Eslava, Melissa Cáceres, Variel Sánchez, Laura Perico, Laura Archbold, Fabián Mendoza, Santiago Alarcón, Brenda Hanst, Cristina Campuzano, Juan Manuel Mendoza, Victoria Ortíz, Sofía García y Marcelo Dos Santos, entre otros.

La narrativa, basada en una historia real, gira en torno a Belky (alias ‘Sara’), reclutada por la guerrilla desde los ocho años y capturada por la policía siete años después, quien atraviesa auténticas odiseas en su proceso de reincorporación social, a través del programa de reintegración para desmovilizados. Sin embargo, como advierte Juana Uribe, vicepresidenta de Caracol y libretista de la serie, se trata de “una historia de éxito, un ejemplo de vida de una niña que fue capaz de levantarse después de haber vivido cosas durísimas”. Así, aunque se recurra a algunas escenas para reconstruir la dramática infancia de ‘la niña’, la mayor parte del relato se sitúa en las complejas encrucijadas de una joven que decide superar su pasado de milicias, violencias y balas, para recuperar su propia vida y “regresar a una sociedad un tanto indiferente e indolente”, en palabras de la libretista.

Producida por CMO, y grabada en Bogotá, al igual que en algunos municipios de los departamentos Cundinamarca y Meta, bajo la dirección de Rodrigo Triana y Camilo Vega, el comienzo de la serie ha coincidido con uno de los acuerdos más esperados de la mesa de diálogos de La Habana, que el pasado 15 de mayo se ha pronunciado sobre el proceso para desvincular a los menores de 15 años de los campamentos de la guerrilla.

En este contexto, cada capítulo de La Niña podría ser una oportunidad para recordar que los derechos de aquellos a quienes la guerra les ha robado la infancia, es un imperativo para la paz y un compromiso de todos, también de los espectadores.


Publicado en Vida Nueva Colombia No. 147.

jueves, 30 de junio de 2016

Testigos de la misericordia

Los religiosos de Colombia renuevan su compromiso con la paz


La CRC cree en el diálogo y en la justicia, precedidas de consciencia y memoria

Como testigos de la misericordia que experimentan en su vocación y en su misión al servicio de la Iglesia y de la sociedad, los superiores mayores que participaron en la LV Asamblea General Electiva de la Conferencia de Religiosos de Colombia (CRC) reafirmaron su fe en el diálogo, el encuentro, el amor y el acompañamiento como pedagogía para allanar los caminos de la paz.

Comprometidos con la justicia y la reconciliación, sin desconocer las polarizaciones, el escepticismo y la desesperanza que se respira en algunos sectores de la sociedad, los consagrados aseguraron que “el diálogo transparente, respetuoso, bien intencionado, lúcido y autocrítico, nos conducirá a construir entre todos un horizonte que muy seguramente, con la sumatoria de fuerzas y posiciones nos conducirá a la paz”.
Junta Directiva de la Conferencia de Religiosos de Colombia 2016-2019

Así lo expresaron en el mensaje final que suscribieron el 1º de mayo, al concluir la Asamblea que eligió a la hermana Gloria Liliana Franco Echeverri, ODN, como nueva presidenta de la CRC, y a la junta directiva que animará a la vida consagrada colombiana durante el trienio 2016-2019 (ver recuadro abajo).

Paz justa

La coherencia con los valores del Evangelio, por una parte, y la fidelidad a las causas de los pobres, de la justicia y del perdón, por otra, se postulan como ‘vigas de amarre’ para sostener el compromiso de los religiosos con una “paz justa” –en contraposición a la teoría de la “guerra justa”– que valorice “la palabra sencilla y profética que se pronuncia en las orillas de la historia y de la geografía de nuestro país y que se fortalece para enfrentar la minería ilegal, la inequidad, el atropello a toda forma de vida…”. “Queremos hacerlo junto a los laicos, y a otras personas e instituciones que trabajamos para que en Colombia haya cambios estructurales”, comenta la hermana Gloria Liliana, resaltando que “para ello se hace necesario seguir afianzando nuestra presencia en los escenarios donde se construye la paz, a partir de nuestras plataformas educativas”.

Para la CRC, el sueño de la paz no puede ser ajeno a la verdad, la reparación y la reconciliación que apelan a la consciencia y a la memoria: “La consciencia como la posibilidad de contemplar los datos y los hechos de la historia con realismo, sin negaciones ni escapismos, sintiéndonos protagonistas y no meros espectadores pasivos. La memoria, como el recurso que nos mantiene en estado de alerta y hace posible conservar el vínculo con el origen, con el ancestro, con el amor primero, con la verdad primigenia y, por qué no, con el dolor imborrable, con la escena que marcó la existencia y cambió la ruta”.

No se puede vivir sin raíces, es preciso recuperar la dignidad si se aspira a una paz duradera. En este sentido, la vida consagrada sosiene que “la consciencia es indispensable para la compasión y la memoria, requisito para el perdón y la reparación”.

Testigos de la misericordia, dispuestos a salir para acoger y cuidar la vida, los religiosos están convencidos de que “otro mundo, otras estructuras y otra forma de mirar la vida y la persona, son posibles y hacia allá estamos dispuestos a enfilar nuestras energías, a la manera de Jesús”.


Nuevas directivas

La junta directiva de la CRC (2016-2019) quedó conformada por tres religiosas (Gloria Liliana Franco, ODN, presidenta; Beatriz Elena Herrera, SSC, 2ª vocal; y Marta Escobar Mejía, CM, secretaría general), tres religiosos sacerdotes (José Orlando Escobar, CM, 1er vicepresidente; Carlos Eduardo Correa, SJ, 1er vocal; y Said León Amaya, OP, 3er vocal) y un religioso hermano (César Augusto Rojas, FMS, 2º vicepresidente).

@OscarElizaldeP
Publicado en Vida Nueva Colombia No. 147
Fotos: CRC