domingo, 29 de mayo de 2016

"Brasil no se merece esto"

La Iglesia aboga por la paz social y por una auténtica reforma política en Brasil



La suspensión por seis meses de la presidenta brasileña Dilma Rousseff, tras la votación del 11 de mayo en el Senado, formalizó el inicio de su juicio político por “crimen de responsabilidad”, dando paso a una nueva etapa de “la profunda crisis ética, política, económica e institucional que atraviesa el país”, como ha denunciado la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB).

La decisión de la mayoría de senadores (55 votos a favor y 22 en contra) ha coincidido con la voluntad de 367 de los 513 miembros de la Cámara de Diputados que también se manifestaron –con derroche de espectáculo– a favor del impeachment de la presidenta el pasado 17 de abril, muchos de ellos invocando el nombre de Dios, dedicando el voto a la familia, e incluso homenajeando a los torturadores de la dictadura cívico-militar.

“Brasil no se merece esto” –ha lamentado el obispo emérito de la prelatura de Xingu, Erwin Krautler– es simplemente vergonzoso, ¡no es posible que lleguemos a tanto! Por eso la CNBB ha llamado a nuestros representantes a no defender intereses políticos partidarios, de oligarquías, o particulares, sino los intereses del país”.

Para el presbítero Manoel Godoy, director del Instituto Santo Tomás de Aquino, la actual coyuntura también ha puesto en evidencia que “los neopentecostales hacen parte de las tres ‘B’ que comandan la política en el Congreso: Biblia (bancada evangélica), bala (bancada de agentes de seguridad y militares) y buey (bancada del agronegocio)”.

 
Polarización

Ante la desafiante realidad política, teñida de polarizaciones y escándalos de corrupción sin precedentes que afectan principalmente a los pobres, el episcopado ha subrayado “la necesidad de una auténtica y profunda reforma política, que asegure la efectiva participación popular, favorezca la autonomía de los poderes de la República, restaure la credibilidad de las instituciones, asegure la gobernabilidad y garantice los derechos sociales”, advirtiendo que “la polarización de posiciones ideológicas, en un clima fuertemente emocional, genera la pérdida de objetividad y puede llevar a divisiones y violencias que amenazan la paz social”.

La posesión de Michel Temer como presidente interino, con una frágil aprobación del 8% de la población, en medio de fuertes críticas ante sus primeras medidas para garantizar el orden y el progreso de la nación –como reza la divisa de la bandera– no ha dejado de sembrar dudas frente a los rumores de conspiración, “golpismo” e intereses que se mueven entre bambalinas, además del descontento de los movimientos sociales en las calles y en las redes sociales.

Para el teólogo capuchino Vanildo Zugno “el ‘golpe’ que está apartando no solo a la presidenta sino a las fuerzas democrático-populares que en los últimos 13 años logró implementar un conjunto de cambios a favor de la población que nunca había sido sujeto de atención del Estado (mujeres, niños, jóvenes, negros, indígenas, ribereños, LGTBI…) representa un retroceso histórico considerable, simbolizado en la ausencia de mujeres en el primer escalón del gobierno interino, y en la extinción de los ministerios de la Cultura, de las Mujeres y de la Igualdad Racial, entre otros”.

Si bien es cierto que la CNBB “acompañan atentamente este proceso y espera el correcto procedimiento de las instancias competentes”, aún no se ha pronunciado sobre la nueva realidad que vive el país. Ante esto, el cardenal Odilo Scherer ha afirmado que “en el seno de la propia Iglesia, tratándose de cuestiones políticas, existe una legítima diversidad de posiciones, siempre que no estén en desacuerdo con las convicciones de la propia fe cristiana”.


Publicado en: Vida Nueva España No. 2.889 | Vida Nueva Colombia No. 146 | Vida Nueva México No. 106 | Vida Nueva Cono Sur No. 80 

Fotos: Vida Nueva; cut.org.br

domingo, 15 de mayo de 2016

Escuela Social del CELAM

La evangelización de lo social


"Queremos promover una espiritualidad encarnada"

El 14 de marzo, el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) inauguraba su nueva Escuela Social. Su directora, la uruguaya Susana Nuin Núñez, comparte algunas perspectivas sobre las actuales incursiones de la Iglesia latinoamericana en la evangelización de lo social.

¿Qué lugar ocupa hoy lo social en la agenda de la Iglesia latinoamericana?

La Iglesia en el continente ha asumido los rostros sufrientes de nuestros pueblos, y desea hacerlo cada vez con una mayor conciencia y una mejor respuesta. La justicia social en nuestra región, marcada por la inequidad y la pobreza, el compromiso con el medio ambiente amenazado, los desafíos de la convivencia ciudadana y de la democracia para hacer posible el anhelo de la paz, y otros temas de gran urgencia competen al CELAM, en su propósito de ser Iglesia misionera en salida, pobre para los pobres. Por eso la Escuela Social desea ofrecer a los obispos, a las Conferencias Episcopales, a los agentes de evangelización, y a quienes lo soliciten, itinerarios de formación, capacitación, investigación e información, para la transformación de la realidad en nuestro continente.

Susana Nuin Núñez, directora de la Escuela Social
¿Cómo se gestó la Escuela Social?

El CELAM tiene una trayectoria extensa de compromiso social, que se refleja también en el Magisterio que emana de las Conferencias Generales. La idea de reorganizar su Centro de Estudios, lo que es hoy el Centro Bíblico Teológico Pastoral para América Latina y el Caribe, CEBITEPAL, surgió en la Asamblea de Panamá en 2013. Luego, en la Asamblea de 2015 en República Dominicana se apostó por su consolidación a través de las Escuelas Bíblica, Teológica y Social. Es así como la constitución de la Escuela Social toma una particular preponderancia ante la inaplazable misión de promover una espiritualidad encarnada.

¿Qué significa en América Latina evangelizar lo social?

Lo social nos permite, justamente, comprender la esencia de la Doctrina Social de la Iglesia y su capacidad de hacer de la evangelización una acción integral, que no está separada del mundo ni es abstracta, sino que está comprometida con la justicia social, el cuidado de la creación, la construcción de la paz, la posibilidad de gobernanza y de convivencia política, la integración de las culturas urbanas y rurales, la comprensión del movimiento migratorio en América Latina y, por supuesto, la integración latinoamericana de pueblos tan distintos pero tan unidos.

Inauguración de la Escuela Social del CELAM
¿Es este el propósito de la Escuela Social?

La Escuela Social busca tocar estos temas desde el patrimonio social de la Iglesia, que asume la tradición pero también el compromiso social de los padres de la Iglesia latinoamericana, lógicamente a partir de un marco teológico, pero también fuertemente ligada a la vida de nuestros pueblos, a fin de generar itinerarios de discernimiento para producir impacto en la realidad y transformarla.

¿Bajo qué paradigma pedagógico se está desarrollando esta misión?

Pedagógicamente partimos de una concepción de relacionalidad que valora la interculturalidad y la integración de epistemologías, saberes y prácticas, porque consideramos que la teoría no puede separarse de la práctica. Esta relacionalidad también está referida a la interdependencia entre pueblos y culturas, y al desarrollo de procesos formativos presenciales y virtuales, a través de cursos, seminarios, diplomados, maestrías y, quien lo desee, doctorado. Contamos con el apoyo de un selecto grupo de asesores e investigadores especialistas, además de universidades, centros, redes e instituciones como la CLAR, la REPAM y Cáritas América Latina, con quienes estamos desarrollando acciones conjuntas.

@OscarElizaldeP

Publicado en: Vida Nueva España No. 2.988
Fotos: CELAM; capital.cl

viernes, 29 de abril de 2016

Dramaturgia y espiritualidad

Una ventana entre el teatro y la espiritualidad


La dramaturgia actual se aproxima a una preocupación espiritual en defensa del ser humano

Antes de cumplir 15 años Antônio Hohlfeldt creó un pequeño periódico en la parroquia que frecuentaba, dirigía un medio informativo en el vecindario y escribía para una página infantil dominical en el Correio do Povo, en Porto Alegre (Brasil). “A esas alturas ya había decidido ser periodista aunque también me formé en Letras”, comenta. Hace más de 30 años escribe una columna semanal sobre los espectáculos que acontecen en la ciudad. “Leer mi columna es tener un documento vivo de los espectáculos a los que hemos asistido a lo largo de los años”. Actualmente combina su pasión por el periodismo cultural con la docencia universitaria y la investigación.

¿Qué papel cumple el periodismo en los entramados de la cultura?

La primera función del periodismo es la de informar y, consecuentemente, orientar. De ahí que sirva como instrumento, para el futuro, sobre lo que aconteció en el pasado. Como investigador sé de la importancia de una colección de periódicos para conocer la vida cotidiana de una ciudad. En este sentido, el periodismo es un vehículo cultural fundamental.

¿Cómo se involucró en el mundo del teatro?

Antônio Holhfeldt, periodista cultural
Como periodista cultural entrevistaba a los artistas, desde músicos hasta escritores, pasando por las artes plásticas y el teatro. Dado que en la facultad de letras me especialicé en crítica literaria y tuve la oportunidad de tomar disciplinas teóricas e históricas en el curso de dramaturgia, pasé a escribir comentarios sobre espectáculos. Desde hace varios años escribo la columna semanal de teatro del Jornal do Comércio.

¿Es posible gestar una sociedad más fraterna a partir de las artes?

Todas las artes son eminentemente humanistas, si no, dejan de tener el sentido de arte. Más aún, el arte es una elevación del espíritu que se torna universal. Ahora, no hay universalidad sin paz, sin fraternidad, sin la valoración de la humanidad en sí.

Como crítico de teatro, ¿cómo pondera las dialécticas entre dramaturgia y espiritualidad?

Existen ilaciones directas en dramaturgos como el francés Paul Claudel, o indirectas en dramaturgos como el brasileño Ariano Saussuna, recientemente fallecido. Hay, aún, aquellas relaciones más distantes que se derivan del desarrollo de la propia obra dramática. Si tomo a un dramaturgo como Arthur Miller, por ejemplo, aunque él no fue, en sí, alguien preocupado con la espiritualidad, sin embargo su denuncia del capitalismo como corruptor del ser humano, desnaturalizándolo, evidentemente alcanza niveles de espiritualidad.

¿De qué forma la dramaturgia actual visibiliza la experiencia espiritual del ser humano?

Considero que ser dramaturgo implica un cierto apostolado. Estoy pensando en una dramaturga inglesa, fallecida hace poco, Sarah Kane, cuya obra, muy dura y densa, es una denuncia elocuente de la falta de sensibilidad de las personas con los otros. De algún modo, creo que la dramaturgia contemporánea ha vuelto a las mismas preocupaciones que marcaron la tragedia griega, sobre todo en Sófocles y Eurípides: la pérdida de la sensibilidad humana en nombre del poder político, del dinero, de la fama, etc. Y en este sentido, la dramaturgia actual se aproxima a una preocupación espiritual en defensa del ser humano.

¿Qué autores recomienda para los buscadores de espiritualidad en el teatro?

Ya he citado a Paul Claudel y a Ariano Saussuna. En Brasil tenemos a Raquel de Queiroz y Jorge Andrade (Milagro en la celda, por ejemplo, denuncia la tortura infringida en tiempos de la dictadura a los presos, inclusive religiosos), Guilherme de Figueiredo y, por increíble que parezca, Nelson Rodrigues.

@OscarElizaldeP

Publicado en Vida Nueva Colombia No. 142.
Fotos: cuidarsehoy.com; eduteatral.blogspot, jcrs.uol.com.br

lunes, 11 de abril de 2016

Iglesia y política en Brasil

Ante la actual crisis política de Brasil, la Iglesia defiende la democracia


Polarizado en medio de una profunda crisis política –además de económica y sanitaria–, Brasil registra complejos cuadros de conmoción “que tienen como telón de fondo la ausencia de referenciales éticos y morales”, como ha denunciado la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), amén del descontento de los derrotados en las últimas elecciones presidenciales.

La tentativa de llevar adelante un juicio político que conduciría a la destitución de la presidenta Dilma Rousseff (impeachment) por haber ‘maquillado’ la situación fiscal de Brasil antes de su reelección en 2014, coincide con los escándalos de corrupción de la petrolera estatal Petrobras (la llamada operación lava-jato) que envuelve a una amplia lista de empresarios y políticos, a lo que se suma la campaña de descalificación política orquestadas por ‘poderosos’ medios de comunicación nacional.

Los obispos brasileros, por su parte, si bien han declarado que “la superación de la crisis pasa por el rechazo sistemático de toda corrupción”, también han afirmado con vehemencia que “es fundamental garantizar el Estado democrático de derecho”, añadiendo que “cualquier solución que atienda a la lógica del mercado y a intereses partidarios antes que a las necesidades del pueblo, especialmente de los más pobres, niega la ética y se desvía del camino de la justicia”.

Ante la maquinaria mediática y judicial que busca revestir de legalidad una retaliación política que contradice la voluntad de 54.499.901 brasileros en las urnas, el obispo emérito de Jales, Demétrio Valentini, ha manifestado que “es necesario desenmascarar la trama que está siendo urdida para crear artificialmente un supuesto consenso popular, que serviría de respaldo a los objetivos que se pretenden alcanzar”.

En ese sentido, algunos académicos como Igor Fuser, de la Universidad Federal del ABC, han aclarado que “el pedido de destitución de Dilma no tiene nada que ver con la operación lava-jato”, argumentando que “la presidenta solo podría ser separada de su cargo si se demuestra que ha cometido un crimen”. Así también Marco Aurelio Mello, uno de los magistrados del Supremo Tribunal Federal, ha dicho que “sin crimen de responsabilidad (el impeachment) sí es golpe”.


¿Golpe a la democracia?

A nivel eclesial, no han sido pocos los movimientos e instituciones que han levantado su voz en defensa de la democracia brasilera, advirtiendo que “estamos presenciando el mismo discurso propagado en vísperas del golpe de 1964, generando un clima de inestabilidad, violencia y miedo”.

Las Comunidades Eclesiales de Base de São Paulo, por ejemplo, participaron en las protestas del pasado 18 de marzo para “manifestar apoyo y solidaridad incondicional al estado democrático de derecho amenazado por el golpe en marcha”.

Otras organizaciones católicas como Cáritas, la Comisión de Pastoral de la Tierra, el Consejo Indigenista Misionero, el Consejo Pastoral de los Pescadores y el Servicio Pastoral de los Migrantes han subrayando que “en este momento, frente a la amenaza de un golpe a la democracia brasilera, no podemos permitir que las conquistas democráticas y que los derechos civiles, políticos y sociales sean una vez más confrontados por la fuerza de la intolerancia y de la violencia, física y/o institucional”.

Asimismo, el colectivo Iglesia Pueblo de Dios en Movimiento propuso que “la democracia es el mejor camino para vencer la corrupción”, recordando que “los movimientos que convocan al pueblo a las calles por el impeachment son patrocinados por políticos de conocida conducta de persecución a los derechos humanos, como fue visto en sus discursos en la Avenida Paulista, el domingo 13 de marzo”.


Con la polémica que desató la nominación del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva como ministro de la Casa Civil –la cartera más importante del gabinete– y su casi inmediata suspensión cautelar ante las sospechas de su participación en la operación lava-jato, la tensión política aumenta. La ruptura de la coalición entre el gobierno y el Partido del Movimiento Democrático Brasilero (PMDB) contribuye al clima de inestabilidad política, mientras se espera el informe que presentará la comisión de diputados que analiza el pedido de impeachment.

Entretanto, las multitudinarias manifestaciones del 31 de marzo a favor de la democracia brasilera, bajo la consigna “¡no al golpe!”, han dado un importante espaldarazo al gobierno.
  
Democracia y ecumenismo

Desde un plano ecuménico, el Consejo Nacional de Iglesias Cristianas, el Consejo Latinoamericano de Iglesias, la Iglesia Presbiterana Unida, la Iglesia Evangélica Luterana de Brasil, la Iglesia Episcopal Anglicana de Brasil, y el grupo de Misión Completa –que reúne a pastores y líderes evangélicos–, han exigido respeto al voto denunciando “la corrupción, la iniquidad, la impunidad y el ataque al Estado de derecho, que hacen que el pan no esté en la mesa del pobre y deja a los enfermos y a los huérfanos desamparados”.

También un grupo de más de 350 miembros de diversas tradiciones religiosas suscribieron un manifiesto en que afirma que “la democracia es esencial para la convivencia y la coexistencia entre diferentes religiones, grupos y personas no religiosas”.

@OscarElizaldeP

Publicado en Vida Nueva España No. 2.983.
Fotos: Agencias, CONIC.

jueves, 24 de marzo de 2016

Escuela Social del CEBITEPAL

El CELAM apuesta por la repercusión social del Evangelio


Con un significativo acto académico fue inaugurada la Escuela Social del Centro Bíblico, Teológico y Pastoral para América Latina y el Caribe (CEBITEPAL) del CELAM, el 14 de marzo de 2016, en las instalaciones del mismo CEBITEPAL, en Bogotá.

El acto inaugural estuvo presidido por el cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá y presidente del CELAM; monseñor Juan Espinoza, obispo auxiliar de Morelia, secretario general del CELAM y rector del CEBITEPAL; y la Dra. Susana Nuin Nuñez, directora de la Escuela Social; con la participación del Pbro. Leonidas Ortiz, secretario adjunto del CELAM; el Dr. Patricio Merino Beas, director de la Escuela Teológica y vicerrector del CEBITEPAL; el Pbro. Guillermo Acero, director de la Escuela Bíblica; y el Pbro. Moisés Pérez, vicerrector pastoral del CEBITEPAL; además de otros directivos del CELAM y de un representativo grupo de estudiantes, asesores y miembros de la comunidad formativa que hará parte de esta nueva apuesta formativa del episcopado latinoamericano y caribeño para la evangelización de lo social.

La Escuela Social es la unidad responsable de la formación, la reflexión, la investigación y el discernimiento de instrumentos metodológicos para la transformación de la realidad en América Latina y El Caribe. En este sentido, durante su inauguración el cardenal Rubén Salazar afirmó que “tiene la finalidad de descubrir en la realidad la presencia salvadora de Dios, para que como Iglesia tengamos las claves hermenéuticas de esa realidad y podamos secundar la acción salvadora de Dios”, considerando que “cada vez es más claro que evangelizar no es predicar, no es llevar a Dios a los demás, porque Dios ya está en medio de la historia, de las circunstancias y de las realidades de las personas. Nos corresponde, entonces –afirmó el presidente del CELAM– hacer posible que a la luz del Evangelio las personas descubran la presencia de Dios, la acepten y por lo tanto, al aceptarla, se transformen”.

“La repercusion social del Evangelio” es, por lo tanto, una de las grandes tareas encomendadas a la Escuela Social, máxime cuando se constata que la desigualdad, la violencia y el catolicismo constituyen el ‘común denominador’ de los pueblos latinoamericanos y caribeños, como expuso el politólogo y educador mexicano Juan Luis Hernández, miembro del equipo formador de la Escuela Social. Ante esto, “una verdadera evangelización debe repercutir en la construcción de la sociedad”, insistió el cardenal Salazar, reconociendo que en muchas oportunidades a nivel de la Iglesia “nos hemos contentado con mantener unas ciertas estructuras, pero no hemos sido capaces de que el Evangelio penetre en las conciencias y en las estructuras sociales y comunitarias”.

Por su parte, el rector del CEBITEPAL recordó en su intervención si bien es cierto que la misión pastoral del CELAM, de cara a las realidades desafiantes de los pueblos de América Latina, se ha encaminado “a instaurar el Reino de Dios, transformar las realidades denigrantes, defender los derechos de todos, especialmente de los más débiles, fortalecer la dignidad humana, y potenciar los valores culturales de nuestros pueblos (…); es también un hecho que las labores sociales y la proyección concreta de la palabra reflexionada, meditada y celebrada, aún es muy poco vivida y compartida en el diario caminar”. De este modo, monseñor Juan Espinoza aseveró que “son muchas las discrepancias entre fe y vida, entre fe cristiana y compromiso social. Muchos de nosotros que nos decimos cristianos católicos permanecemos aún en un ámbito muy intimista que no nos compromete a una salida al encuentro de nuestros hermanos, ni mucho menos a ser ‘buenos samaritanos’ con la sociedad que sigue postrada a nuestro paso cotidiano”.

De este modo, apoyándose en el rico patrimonio de la Doctrina Social de la Iglesia, monseñor Juan postuló que “con la inauguración de la Escuela Social del CEBITEPAL, deseamos iniciar un intenso trabajo de evangelización que contribuya para que la Iglesia latinoamericana y caribeña siga siendo una Iglesia misionera en salida, pobre para los pobres (…), con la firme esperanza de que todas las iniciativas académicas sean un real aporte a la transformación de las realidades más dolorosas y urgentes que sufren nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños”, aunque sin desconocer el peligro que representa reducir esta delicada misión a la tentación de la ‘teorización’.

En esta misma perspectiva, la Dra. Susana Nuin profundizó sobre los elementos constitutivos de la Escuela Social, considerando los interlocultores latinoamericanos y caribeños que la inspiran y la vocación de comunión y unidad que caracteriza al CELAM. “La Escuela Social puede ser un ámbito donde la articulación y la convergencia puedan dar posibilidad a las múltiples expresiones de pensamiento y vida que se extienden por el continente en la dimensión social, económica, política, y cultural”, dijo la directora de la Escuela Social, señalando que se trata de “un trabajo fundado en la relacionalidad” y “en el patrimonio de las culturas latinoamericanas” que sostienen la metodología que ha sido diseñada para “accionar en un escenario sistémico”.

Asimismo, en la Escuela Social “la opción por la interdisciplinariedad y la transdisciplinaridad posibilita la búsqueda de saberes integrados, capaces de responder a la dimensión total de la persona y la comunidad”.

Estas prospectivas de ‘latinoamericaneidad’ en clave ‘inter’ (intercultural, interdisciplinar, interinstitucional e internacionalidad) se concretizan en los estudiantes y en los profesores e investigadores adscritos a la Escuela Social, provenientes de diversas latitudes del continente.

Una pléyade de selectos académicos y pastoralistas “testigos de lo social” –muchos de ellos presentes durante el acto de inauguración– apoyarán los programas formativos de la Escuela Social. Entre ellos se encuentran el jesuita argentino Juan Carlos Scannone, el dominico peruano Gustavo Gutiérrez, la teresiana uruguaya Cristina Robaina, el lasallista costarricense Álvaro Rodríguez Echeverría, la salesiana colombiana Sara Sierra, el mexicano Juan Manuel Hurtado, la uruguaya Ana María Bidegain, el mexicano Juan Luis Hernández, el argentino Alberto Ivern, la brasilera Maria Clara Bingemer, además de varios rectores de universidades católicas del continente.

Adicionalmente, la Escuela Social ha recibido el apoyo algunas reconocidas universidades pontificias como Notre Dame (Estados Unidos), Salamanca (España), la Urbaniana (Italia), y de varios institutos afines, como el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC), el Centro Latinoamericano para el Desarrollo, la Integración y la Cooperación (CELADIC), el Centro de Investigación Social Avanzada (CISAV), el Instituto Bartolomé de las Casas de Perú, el Centro de Estudio y Difusión de la Doctrina Social de la Iglesia de Uruguay (CEDISDOC), el Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos de Córdoba–Argentina (CEFyT), el Centro Latinoamericano de Evangelización Social (CLAdeES) y la Red Latinoamericana y Caribeña del Pensamiento Social de la Iglesia (REDLAPSI). Estas instituciones, los mismo que algunos de los docentes de la Escuela Social participaron en el acto inaugural por videoconferencia, compartiendo mensajes de cercanía, solidaridad, apoyo y comunión.

De igual forma, el cardenal Peter Turkson, presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, participó en la jornada a través de un mensaje en el que destacó la importancia de esta iniciativa para fortalecer la dimensión social de la evangelización en América Latina y el Caribe, en el marco del ministerio del papa Francisco y recordando que “la obra eclesial de la evangelización no estaría completa si no tuviera en cuenta la interpelación recíproca que en el curso de los tiempos se establece entre el Evangelio y la vida concreta, personal y social del hombre”, como propuso Pablo VI.

Con la inauguración de la Escuela Social el CELAM afirma su preocupación por lo social y, más concretamente, por la repercusión social del Evangelio, como ya lo ha venido haciendo, ahora con el deseo de “discernir los signos de los tiempos de la realidad latinoamericana, a la luz de la Palabra de Dios, del Magisterio de la Iglesia –especialmente de la Doctrina Social– con miras a la re-evangelización de las relaciones sociales, tanto locales, como nacionales, e internacionales, mediante la investigación y el ofrecimiento de itinerarios formativos”.

Miembros del equipo formador de la Escuela Social
Fotos: CEBITEPAL

lunes, 14 de marzo de 2016

CELAM: formación interdisciplinar y latinoamericana

CEBITEPAL en camino de consolidación


Muchas reuniones y espacios de coordinación fueron necesarios al interior del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) para configurar una nueva experiencia de formación de agentes de pastoral, de carácter integral, interdisciplinar e intercultural, al servicio de las 22 Conferencias Episcopales del continente, con los rasgos propios de la teología y de la pastoral latinoamericana, para responder a los imperativos del discipulado misionero señalados en Aparecida (2007).

Fruto del discernimiento y la colegialidad episcopal, el Centro de Estudios Bíblico Teológico Pastoral para América Latina y el Caribe (CEBITEPAL) expresa el compromiso del CELAM con la promoción de “una Iglesia en salida, pobre para los pobres, en permanente conversión pastoral y en diálogo con el mundo, para anunciar con alegría a Jesucristo, vida plena para todos los pueblos”, como reza el Plan Global cuatrienal 2015-2019, al tiempo que refleja la “latinoamericaneidad” de este organismo eclesial.

De acuerdo con su rector, monseñor Juan Espinoza Jiménez, quien también es el secretario general del CELAM, esta dimensión latinoamericana y caribeña hace parte de la identidad del CEBITEPAL y constituye uno de sus más relevantes valores agregados: “queremos ofrecer un espacio donde todos los latinoamericanos podamos encontrarnos para reflexionar, formarnos y aportar a la transformación de realidades y estructuras”. 

Escuelas



Con su especificidad, cada una de las tres Escuelas que constituye el CEBITEPAL apuntan en este sentido, sin perder de vista el rico legado de los institutos que las precedieron (ver recuadro). Ciertamente, como comenta el presidente del CELAM, el cardenal Rubén Salazar Gómez, “la Escuela Bíblica implementa todo lo relacionado con el estudio de la Sagrada Escritura a la luz de las realidades latinoamericanas, para que sean iluminadas por la luz de la Palabra de Dios; la Escuela Teológica busca capacitar a agentes de evangelización entregándoles las herramientas necesarias para cumplir su tarea evangelizadora; y la Escuela Social tiene que ver no solamente con la difusión de la Doctrina Social de la Iglesia, sino también con el análisis permanente de la realidad, para que podamos responder a lo que el Señor y nuestros pueblos necesitan”.

Al frente de cada Escuela se encuentra un sacerdote, un laico y una laica: el eudista Guillermo Acero Alvarín, director de la Escuela Bíblica; el doctor Patricio Merino Beas, director de la Escuela Teológica y vicerrector académico, y la doctora Susana Nuin Núñez, directora de la Escuela Social y directora Editorial. Ellos, junto con el rector y el vicerrector pastoral, el padre Moisés Daniel Pérez, constituyen el consejo directivo que orienta y anima los 26 programas del CEBITEPAL, en los que se observan procesos de sinergia e interdependencia en el ámbito de la formación, la investigación, la docencia, la reflexión y la acción evangelizadora “en salida”, hacia las circunscripciones eclesiásticas más pobres del continente.

A nivel formativo, se ofrecen cursos, diplomados de actualización y especialización, seminarios avanzados y postgrados que se ajustan a los intereses y posibilidades de estadía de los estudiantes en Bogotá –donde se encuentra la sede del CEBITEPAL– aunque también se cuenta con ambientes educativos virtuales, por ejemplo, en la formación de agentes para la animación bíblica de la pastoral y la evangelización de lo social. Esta oferta formativa también contempla a los agentes que actían en la pastoral social –Cáritas–, a los jóvenes políticos comprometidos con la transformación de la realidad, y a los jóvenes y niños animadores de la Lectura Orante de la Palabra de Dios (Lectio Divina), cobijados en los programas de “lectionautas” y “discipulitos”, respectivamente.

En el campo de la investigación, la traducción de la Biblia de la Iglesia en América (BIA) sigue siendo una prioridad: luego de la publicación anticipada del Nuevo Testamento (PPC, 2015) se está avanzando en la del Antiguo y la de la BIA completa. Asimismo, el Observatorio Pastoral continúa potenciando sus acciones de articulación con otros centros de investigación y observatorios en el Continente, lo mismo que el grupo de reflexión interdisciplinar en antropología trinitaria. Por otra parte, se han previsto nuevas investigaciones y publicaciones con énfasis bíblicos, teológicos y sociales, desde una perspectiva latinoamericana –como es el caso del Diccionario Bíblico Social–, que marcan la línea editorial del CELAM, como también ocurre con la Revista Medellín, que acaba de cumplir 40 años, consolidándose como uno de los mayores patrimonios académicos del CEBITEPAL.

Adicionalmente y en consonancia con al Magisterio del papa Francisco, una de las mayores novedades del CEBITEPAL tiene que ver con la posibilidad de acercar solidariamente su propuesta formativa, en “salida misionera”, a algunas de las regiones más pobres de Latinoamérica, mediante modalidades itinerantes que conjugan la presencialidad con la virtualidad. 

Respaldo y aval 


Aunque el CEBITEPAL cuenta con el respaldo académico de varias destacadas Universidades Pontificias, sus estudiantes también avalan la pertinencia de sus programas y su plus latinoamericano. El proceso vivido por Martha Rocío Morales Heredia, de la arquidiócesis de Bogotá, la llevó a afirmar que “ha sido el mejor encuentro con mi realidad y mi fragilidad, y el curso me ha fortalecido para salir a acompañar a otros”. Óscar Villaruel Orozco, de la diócesis de San Juan de los Lagos (México), al concluir el diplomado en pastoral catequética, manifestó haber “encontrado una Iglesia viva en su reflexión teológica, inmensamente inquieta en el deseo de una pastoral activa y llena de auténtico sentido evangelizador para responder a los nuevos desafíos de la Iglesia renovada que necesitamos”. Por su parte, Pablo Ardiles, de la arquidiócesis de Córdoba (Argentina), valoró la posibilidad de “compartir la vida de la Iglesia que peregrina en América Latina y descubrir el espíritu de Aparecida que nos anima a todos”.

En palabras del vicerrector académico, “hoy podemos decir que el CEBITEPAL reúne y centra toda esa gran tradición formativa del CELAM, pero no se limita a recoger toda la experiencia y tradición de estos años, sino que también se quiere perfilar hacía el futuro como una instancia cualificada, pertinente, actual, acorde a los nuevos desafíos y a los planteamientos que la dinámica evangelizadora le presenta a la Iglesia en América Latina y el Caribe”.



Los precursores

El CEBITEPAL se nutre de la trayectoria algunos Institutos del CELAM que fungen de precursores: el Instituto Teológico Pastoral para América Latina (ITEPAL), con más de 40 años, el Centro Bíblico Pastoral para América Latina (CEBIPAL) y del Observatorio Pastoral para América Latina (OBSEPAL), con más de una década ambos.

Como dato interesante, en la fundación del ITEPAL, en 1974, también convergieron cuatro Institutos que datan de los primeros años del CELAM: el Instituto Latinoamericano de Catequesis (ICLA) de Chile, creado en 1960, y su homólogo de Manizales, que comenzó a funcionar en 1965, el Instituto de Liturgia Pastoral de Medellín (ILP) –ese mismo año– y el Instituto Latinoamericano de Pastoral de Quito, que surgió en 1968.


Publicado en Vida Nueva Colombia No. 139
Fotos: CEBITEPAL 

miércoles, 9 de marzo de 2016

Becas para estudiar educación religiosa en la ULS

Las becas de la misericordia



La Universidad de La Salle ofrece el 50% de la matrícula en educación religiosa durante toda la carrera

“La verdadera misericordia es la capacidad de amar sin esperar nada a cambio, gratuitamente, no solo porque no cuesta sino porque la misericordia es una gracia que nos permite transparentar el misterio de Dios en todo lo que hacemos”. Así explica el hermano Carlos Gómez Restrepo, rector de la Universidad de La Salle, el sentido último del Jubileo de la Misericordia propuesto por el papa Francisco, aplicándolo al escenario de la universidad católica.

Desde esta perspectiva, la Universidad de La Salle ha asumido el Año de la Misericordia “como una invitación a crear caminos que posibiliten, desde la educación y la fe, procesos que se encaminen a una mayor humanización en el contexto de la paz”, que en el caso concreto de los jóvenes que desean cualificar su fe con experiencias y saberes pedagógicos que les permitan generar alternativas de justicia, verdad y reconciliación, se materializa a través de una propuesta de becas para quienes deseen cursar la licenciatura en Educación Religiosa.

De acuerdo con la hermana Amparo Novoa, directora de la licenciatura, “es con este espíritu que la Universidad, a través de nuestro programa, ofrecerá a partir del segundo semestre de 2016 una beca del 50% en el valor de la matrícula de toda la carrera a los jóvenes miembros de las comunidades religiosas, que colaboran en parroquias, que trabajan en colegios, que participan en ONGs y en general a toda la población interesada en potencializar sus competencias y su integralidad, con el propósito de contar con educadores y educadoras capaces de asumir los desafíos del posconflicto”.

La iniciativa ha sido muy bien recibida entre los docentes y los estudiantes del programa. Juan Sebastián Herrera Salazar, un joven hermano marista que cursa quinto semestre, considera que “la edificación de la paz en Colombia se construye con la cualificación de profesores que desde el colegio, cada vez más, hacen posible que se adopte un estilo de vida de no violencia y de resolución pacífica de conflictos. En este sentido –agrega– la Educación Religiosa Escolar (ERE) se convierte en un espacio privilegiado de formación escolar, mientras que la apuesta por la paz se sigue extendiendo desde nuestro programa de licenciatura en Educación Religiosa, pues con las becas que se ofrecen se busca facilitar el ingreso de otros estudiantes que por dificultades económicas no habían podido acceder al pregrado”. Para Juan Sebastián, esta apuesta da vida al año de la misericordia: “la Universidad quiere ser concreta en su opción de misericordia dando facilidades económicas para que muchas personas que así lo deseen, se cualifiquen en la docencia de ERE”.

También Yessica Lizeth Fonseca Ortiz, una religiosa de las Esclavas del Sagrado Corazón que se encuentra cursando su primer semestre en el programa, coincide en que “esta iniciativa es una oportunidad para tener gestos tangibles, como Iglesia, que respondan a la invitación del papa Francisco de ser mediadores entre la misericordia del Padre y la realidad vital del estudiante, para quien la beca también es una ocasión para experimentar la misericordia y entrar en esta dinámica que nos toca a todos, en nuestros diferentes contextos, como laicos o religiosos”.

Particularmente se espera que los laicos sean los principales beneficiarios de las becas que ofrece el programa de licenciatura en educación religiosa de la Universidad de La Salle, de modo que “potencialice el laicado en la Iglesia, reconociendo su inagotable papel como ‘dispensadores’ de la misericordia”, según afirma el hermano Carlos.


Publicado en Vida Nueva Colombia No. 141
Fotos: ULS